REBELDÍA

Ella era sinónimo de rebeldía, su largo cabello definía sus raíces y al mismo tiempo el universo, mi universo, sus senos marcaban sus ideales, sus caderas llevaban su ritmo y sus piernas demostraban su lucha, esa lucha que me enloquecía.

Sus pensamientos habrían aterrado a cualquier persona, pero a mi, a mí me enamoraban.Ella era tan valiente que podías ver libertad en ella, sus ojos jamás reflejaron miedo, su boca expedía fuego y cada una de sus respiraciones sonaba como una canción protesta.

Era capaz de enfrentar a cualquier persona con tal de resistir, fueron incontables las veces que gritó injusticias clamando la equidad, educación y salud que tanto necesitaba su pueblo, tan incontables como sus lunares…No temblaba al exigir respeto un policía y el Estado mismo que buscaba reprimirnos en cada movilización y acción. Tampoco dudaba en ponerse su pañoleta o una capucha para salir a la calle a contar en las paredes que nos estaban matando, que Colombia no podía más, que nos robaron las oportunidades, que nos cortaron las alas con sus gases y aturdidoras, pero sobretodo, para decir que necesitábamos un cambio.

Ella era real, tan real como la desigualdad, no hallaba en ella otra cosa que no fuera fascinación y admiración. No sé por qué pasan este tipo de cosas ni tampoco por qué lo seguimos permitiendo pero, donde ella esté, yo la amaré y en su nombre lograré ese pequeño cambio con ella soñó.

Sustancial

Es complicado entender el mundo porque no nos entendemos a nosotros mismos, somos tan complejos como la realidad que nos rodea, no comprendemos nuestro ser ni nuestra esencia, nos creemos la idea de ser sólo un numero, incapaz de generar cambio, guiado y cegado por el consumismo o una religión, nos da miedo tomar un rumbo distinto y poco común, nos asusta la diferencia, tememos caer en la decepción, el abandono y la soledad.
La desigualdad se encuentra normalizada, claro, si seguimos el camino de todos llegaremos lejos, ¿por qué estudiar algo social o algo relacionado con arte? Si eso en esta sociedad «no sirve porque no da dinero» es lo que escuchamos, esas voces que se encargan de destruir cada uno de nuestros sueños , porque se sale de lo convencional y nos mantiene vivos, sintiendo un poco la vida que transcurre con normalidad, escapando aunque mínimamente de la automatización y alienación en la que transcurre el mundo.
Pero, como diría el filósofo Michel Foucault ¿quién define la normalidad? Es tan variada como la raza humana misma.
Tal vez tengamos miedo de ser distintos, pero si somos el cambio no podemos retroceder ni mover un pie hacia atrás, nos necesitamos fuertes y sin dudas, sin miedos a ser juzgados por nada ni por nadie.

Amnesia cultural

Hace poco alguien se refirió de manera despectiva a la raza indígena, a esa raza enaltecedora y llena de dignidad, ¿por qué tras 527 años seguimos pensando que somos ajenos a una realidad? Es un poco gracioso y a la vez preocupante que existan pensamientos tan retrógrados por parte de jóvenes. No, los españoles no nos salvaron, ni nos civilizaron,o nos hicieron un favor y mucho menos nos liberaron de la barbarie, fueron ellos quienes se encargaron de explotarnos y robarnos cada uno de nuestros recursos sin importan pérdida de costumbres, culturas, cosmovisiones, etnias enteras, lenguas, comunidades, vidas y libertad.
Es muy poco o nada probable que tras siglos después, exista una «raza pura», somos una mezcla de razas y contextos, somos una construcción social, positiva o negativamente nos reducimos a ello; por nuestras venas, esas mismas que fueron desangradas y que son sinónimo de resistencia, corre sangre indígena, negra, blanca, mestiza, somos una combinación perfecta de dignidades y luchas que diariamente viven y practican el acto de defensa del territorio y la paz.
Debemos agradecer cientos de derechos que hoy gozamos a estas razas, esas que han dado la vida, que han entregado a sus ancestros y a familias enteras al opresor con el fin de lograr un bien, que hoy disfrutamos.
Basta con vernos al espejo para identificar que todas estas culturas nos han creado, no sólo física si no espiritualmente…
Sintámonos orgullosos de nuestra gente, no seamos un oprimido más con el sueño de tomar el arma de su mandatario, luchemos, pero hagámoslo conscientes de nuestras raíces, no creemos más pensamientos racistas y xenófobos que nos perpetúan en el sistema.

«LOS NADIES» -Eduardo Galeano

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto

La buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la

Liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica

Roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

INCONCEBIBLE

Me levanté, estaba mareada, me dolían las piernas, me faltaba el aire, me ardían los ojos, me picaba la garganta, estaba golpeada, tambaleaba estando de pie, aunque mi visión me fallaba un poco, no podía concebir lo que mis ojos estaban viendo, seguí caminando y sí, a mi lado se acomodaba una montaña de gente muerta, ellos habían llegado al lugar y mataron uno a uno, sin importarles que fuéramos estudiantes, vaya, no me sorprende de estas personas. Siento mucho miedo, estoy completamente sola y me siento vacía sin mis compañeros. Mamá, fue el Estado, una vez te advertí lo que podía pasar pero claro, en una conversación despreocupada porque eres muy nerviosa, no creo que sepas dónde estoy pero me duele mi cuerpo y mi alma; están destrozados, todos con los que solía frecuentar para hablar de sueños rotos y el país que imaginábamos están fríos y pálidos, sus rostros reflejan los horrores de la violencia, mamá, intenté llamarte pero no tengo el celular, quiero gritar pero temo ser escuchada por uno de ellos, no quiero morir sin antes darte un abrazo y decirte que está bien, que estas cosas pasan en Colombia, que te amo, que grites y no calles nunca, caigo en el suelo y siento la humedad y el olor a sangre. Te quiero mamá, lo siento porque sé que te asustaba la idea de que estuviera en esto, tenías razón pero ya no hay vuelta atrás.

UTOPÍAS

Sueño con el día en que sea libre, el día en que pensar distinto no sea una condena ni una amenaza, el día en que el pueblo pisotee al opresor y alce su voz, el día en que ya no exista guerra, en el que la gente ya no huya de sus casas porque un fusil los viene siguiendo, en el que gritar en las calles ya no sea necesario,en el que salir ya no cause miedo, en el que no existan “zonas rojas” en el mapa, en el que no exista la droga, en el que exista una verdadera diversidad sin exclusión alguna, en el que Colombia sea segura, en el que un voto no tenga un precio ni sea una comida, , en el que valoremos de verdad el arte, en el que unos zapatos de marca no nos definan, en el que no seamos simplemente un número, en el que seamos humanos, en el que no haya un armario para encerrarse, en el que respirar no exija muerte o cáncer, en el que no haya explotación, en el que la mujer llegue al cielo, en el que no existan los juicios, ni las guerrillas, las tomas, los campos minados, paramilitares,armas, nada que incite a violencia en sí.

Sueño con la Colombia por la que hoy luchamos…